La educación no está
siendo capaz de contribuir a superar las desigualdades ni de reducir la brecha
social, por lo que es preciso realizar mayores esfuerzos para que realmente se
convierta en un motor de mayor equidad social. El movimiento de la inclusión ha
surgido con fuerza en los últimos años para hacer frente a los altos índices de
exclusión y discriminación y a las desigualdades educativas presentes en la
mayoría de los sistemas educativos del mundo. La perspectiva de la
inclusión demanda avanzar hacia un único sistema educativo que sea más
diversificado para atender de forma adecuada las necesidades los distintos
colectivos y personas, con el fin de lograr, por distintas vías equivalentes en
calidad, aprendizajes equiparables para toda la población. Esto supone superar
la actual separación entre la educación para todos y la educación para aquellos
que por diferentes razones son considerados “diferentes”.
Programa para la inclusión y equidad educativaComo la sociedad mexicana y las escuelas son altamente plurales,
la inclusión y la equidad deben conducir el funcionamiento del sistema
educativo, y exigen que las autoridades garanticen el acceso y la permanencia
de los alumnos en situación de mayor desventaja, en especial en escuelas
indígenas, multigrado y las generales que tienen graves carencias. Por otro
lado, la escuela debe garantizar igualdad de oportunidades, o sea, ser un
espacio incluyente libre de discriminación, ya sea por condición social, etnia,
religión, género, discapacidad, orientación sexual u otro motivo.Con respecto a la inclusión, hay que crear
condiciones que garanticen una educación de calidad y reconocer las diferentes
capacidades, estilos y ritmos de aprendizaje de los educandos.
Lo anterior
implica no limitar el concepto de inclusión sólo como educación especial o
aceptación de alumnos vulnerables en las escuelas. “La educación inclusiva
exige transformar el sistema educativo para eliminar las barreras que puedan
enfrentar los alumnos, y promover una educación en y para los derechos humanos
que propicie el desarrollo pleno e integral de todos los estudiantes”.
Para la equidad, hay que redoblar esfuerzos a fin de que a las escuelas de poblaciones vulnerables o en desventaja se les asignen más recursos, mejor infraestructura, programas de capacitación específicos para atender particularidades culturales y lingüísticas de la educación indígena, sistemas de información, supervisión de sus necesidades y apoyos a los padres de familia. Si se atienden requerimientos específicos de los alumnos y se fortalece el vínculo entre la escuela y su entorno, se contribuirá a un mayor arraigo en la comunidad, pertinencia lingüística y cultural de la educación y a “potenciar los saberes, formas de organización y conocimiento de los pueblos originarios y otros grupos sociales”.
Referencia
bibliográfica
Blanco, R. (2006). La Equidad y la Inclusión Social: Uno de los Desafíos
de la Educación y la Escuela Hoy. Revista Electrónica Iberoamericana sobre
Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 4(3), pp. 1-15.

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